Instituto Ananda
Psicología / Psicoterapia
Sancho Ramirez, 5 bajo
31008 Pamplona
948 251552

Irving y Miriam Polster
Terapia Gestáltica

Un hombre dijo al universo:
"!Señor yo existo!".
"Sea como fuere", replicó el universo
"ese hecho no ha creado en mi ninguna obligación"
Stephen Craner.

.

CONTACTO

Paradójicamente nuestra sentido de unión depende de un acrecentado sentido
de separatividad, y esta paradoja es la que tratamos de resolver constantemente.
La función que sintetiza la necesidad de unión y de separación es el contacto.
A través del contacto, cada persona tiene la posibilidad de encontrarse
nutriciamente con el mundo exterior.

Durante toda nuestra vida hacemos juegos malabares para mantener el equilibrio
entre la separatividad por un lado y el acceso o la unión por el otro.
La disminución de la capacidad de contacto ata al hombre a la soledad.
Contacto no es un mero acoplamiento o espíritu gregario. Solo puede existir entre
seres separados , que siempre necesitan independencia y siempre se
arriesgan a quedar cautivos en la unión. Yo no soy ya solamente yo, sino que
tu y yo ahora somos nosotros, Aunque lleguemos a ser nosotros solo nominalmente,
a través de esta denominación nos jugamos nuestras identidades respectivas.
Tu o yo podemos disolvernos. Al conectarme contigo, expongo mi existencia
independiente. Sin embargo, solo a través de la función de contacto pueden
lograr completo desarrollo nuestras identidades.

El contacto es incompatible implícitamente con el hecho de seguir siempre igual.
No es necesario que uno se proponga cambiara través de él, porque su
cambio se produce de todos modos.
...mas que un aparte del organismo, la frontera
del contacto es esencialmente el órgano de una relación particular entre
el organismo y el ambiente....Perls

Por así decirlo, en otras palabras, es el punto en que uno experimenta el yo
en relación con lo que no es el yo, a través de este contacto ambos se
experimentan mas claramente.

El contacto supone no solo un sentido del propio yo, sino, además, el sentido de
cuanto afecte a esa frontera, ya sea amenazándola, ya sea incorporándose a ella.
La persona que depende exclusivamente de del consentimiento del otro,
pierde el sentido del poder que debe ejercer para definir su propio espacio
psíquico y defenderlo contra las incursiones naturales.

El contacto es una relación dinámica que solo ocurre en la frontera de dos
figuras de interés poderosamente atractivas, si bien claramente diferenciadas
ambas. Cada una tiene entidad diferenciada y un sentido propio de limitación,
sino no podrían llegar a ser figuras ni entrar en contacto.
La frontera del YO está determinada por toda una gama de experiencias de
vida, y por las aptitudes que haya ido adquiriendo para asimilar experiencias
nuevas o intensificarlas. Comprende toda una gama de fronteras de contacto,
y define los actos, ideas, gente, valores, escenarios, las imágenes, los recuerdos y
todo aquello que una persona quiere y puede elegir en un compromiso total con
el mundo exterior y con las reverberaciones posibles de ese compromiso dentro
de si mismo. En la realidad es muy frecuente encontrar dentro de la misma persona
que la movilización hacia el crecimiento en diferentes áreas coincide con la
resistencia al crecimiento de otras, de modo que hay zonas rezagadas en la frontera del yo.

El idioma atestigua que el tacto es prototipo del contacto , "palpamos" la verdad
de lo que nos dicen. Para nosotros tacto y contacto han llegado a ser sinónimos.
Aunque las experiencias de contacto se centralicen en cualquiera de los otros
cuatro sentidos, siempre implican de algún modo ser tocados.
Ver es ser tocado por ondas luminosas. Oír es ser tocado en la membrana
basilar por ondas sonoras, oler y gustar es ser tocado por sustancias químicas,
gaseosas o en solución. La mayor contiguidad del contacto sutil nos inclina a
asignarle prioridad, desvalorizando con ello el contacto que puede entablarse
a través del espacio.

Golpear, acariciar, abrazar, palmear, etc.. son algunas de las formas mas
obvias de alcanzar al prójimo rápida y vigorosamente. Sin embargo las ocasiones
de tomar contacto con la gente a través del espacio por medio de la vista,
el oído, o la conversación son mas frecuentes que las oportunidades de tocar aun en
las mejores relaciones interpersonales.

Alos cinco modos básicos antedichos se añaden dos: la conversación y el
movimiento. Estos siete procesos constituyen las funciones del contacto.
A través de su desempeño normal puede entablarse el contacto, a través de
su corrupción se bloquea o se evita. Todas las funciones conducen a un contacto
idéntico: la carga de excitación que existe en la persona culmina en un sentido
de compromiso con cualquier interés que prevalezca en ese momento.
Todas las funciones de contacto están hoy expuestas a embotarse, amenazadas
desde dentro por la propia inercia o indiferencia, y desde fuera por la técnica.


MIRAR

.

Discernimos aquí una dicotomía que alcanza a todas las funciones de contacto.
Existe en efecto un contacto referencial : la mirada en este caso, que provee de
orientación para acontecimientos o acciones ulteriores.
Cuando predomina el contacto referencial la vida se hace sumamente práctica.
La función referencial es sin duda de enorme valor para la existencia.
Muchas personas bien dotadas para la visión referencial padecen ceguera
de contacto, puesto que les importa poco ver por el hecho de ver, con esto
le restan emoción a la vida y reducen el contacto referencial, ya que todas
las funciones deben existir por su valor intrínseco, además de servir para
fines prácticos. Los que se deleitan en la mera visión probablemente adquieren
una visión mas alerta y atinada para la visión referencial.

Mirar hacia otro lado no es mas que uno de los procedimientos para desviar
el contacto visual. El procedimiento inverso, clavar la mirada, permite bloquearlo,
mediante la rigidez impuesta a la musculatura del ojo. La mirada fija da la
impresión de un contacto intenso, pero se trata en realidad de un contacto
amortiguado, como el del brazo que se entumece después de haber sujetado
algo fuertemente mucho rato, o el del pie que se duerme después de meditar
un buen rato. Entre la mirada intensa y directa del niño absorto en la
contemplación de algo que lo fascina y la mirada fija y ausente del adulto,
la diferencia es que el niño ve lo que está mirando, y el adulto se queda mirando
lo que nunca alcanza a ver.

Sus ojos inexpresivos y sin efervescencia no responden a la vibración ni a la
atracción del objeto visual. El bloqueo del contacto visual se restablece, naturalmente,
restaurando la voluntad de ver y volviendo a sentir los efectos de mirar.
No se puede fijar exclusivamente la atención en lo relevante sin sacrificar
el sentido del contexto que completa la escena. Por lo demás, ciertos experimentos
han sugerido que el movimiento y el flujo son actividades naturales del ojo
en la buena percepción. La relación entre la figura y lo que rodea a la figura es
una influencia lubrificante para las interacciones ulteriores.

ESCUCHAR

Las dificultades de marcar el ritmo entre escuchar y hablar se hacen evidentes
en cualquier conversación en la que al menos uno de los interlocutores
tenga un punto de vista preestablecido o bien lleva al diálogo exigencias
predeterminadas. Tal programa oculto impide siempre escuchar plenamente.
La selectividad se ejerce, no solo sobre lo que se quiere escuchar o no decir,
sino también sobre lo que se quiere o no escuchar.

Así, el que espera críticas, se especializa en oírlas, y apenas atiende otra cosa.
En cambio para aquel que solo quiere oír opiniones favorables la crítica pasa
desapercibida. Por supuesto que la capacidad de contacto se limita en la
medida en que estas selecciones predeterminadas interfieren en la audición directa.
Hay gente que solo oye afirmaciones cuando se han formulado interrogantes,
de modo que se hace imposible preguntarles nada, ya que invariablemente
lo toman por una exigencia o una acusación.
Bastante a menudo en las conversaciones ciertas palabras desencadenan
automáticamente las mismas respuestas, sin relación con los matices de cada
declaración particular. El que al escuchar toma contacto está siempre atento a lo
que se dice, pero también al sonido en sí, de modo que oye bastante mas que
las palabras. Escucha todo lo que tiene algún sentido para él, y es afectado por
lo que oye. Cuando el que escucha oye, sabe que ha establecido un buen contacto,
y cuando el que habla sabe que es oído, también su contacto se reanima.

TOCAR

El medio mas obvio de establecer contacto es tocar.
La inmediatez del tacto atraviesa los estratos intelectuales y cuaja en
experiencias palpables de reconocimiento personal.
Tocar no es una consecuencia inevitable de la relación afectiva, pero si uno
está abrumadoramente asustado por esa posibilidad, la expectativa de
la catástrofe ejercerá de todas maneras su efecto esterilizador. La diferencia
entre lo que uno básicamente quiere rechazar y lo que en realidad rechaza es
la brecha neurótica, esencia de la vida malograda.

No es que la gente se abstenga de decir no sino que si lo hace se ponga en
contacto con su no existencial. El no existencial se dice a una cosa que se
rechaza íntimamente, pero no se dice antes ni después, sino en el momento
justo en el que surge el rechazo.
Cuando uno no se atreve a estar cerca de otra persona por miedo a tocarse
-aunque lo desee- abre una brecha entre el que es y el que podría ser.
Cuanto mayor sea la brecha, menos posibilidades habrá de que se sienta
realizado en la acción. Antes de nada debemos aprender a identificar
el no existencia, en vez de quedarnos en el no prematuro, para vivir luego
permanentemente insatisfechos e irrealizados, y del mismo modo, cada vez que
digamos si debemos abarcar todas las proyecciones implícitas en el asentimiento,
para no contraer un compromiso del que tarde o temprano podemos arrepentirnos.
El si inicial tal vez reclame un no en el curso de la acción y hay que tener en cuenta
esa posibilidad.

CONCIENCIA

En primer término, una persona suele estar exageradamente
conscientede si misma solo para no hacer, por descuido,
algo de lo que no querría tener conciencia.
Su auto inspección continua es como el radar que la protege contra cualquier
comportamiento que escapa al examen de su propio control consciente.
No quiere hacer nada de lo que no quiera darse cuenta. Y no quiere darse cuenta
de estar haciendo nada que no quiere.

Esta evitación de la temida toma de conciencia lo mantiene cohibido, tenso ,
falto de equilibrio, susceptible, quisquilloso...pero a salvo.
Cuando la persona recobra su voluntad de tener conciencia probablemente
es inevitable que adopte por algún tiempo un comportamiento demasiado auto
consciente. Sólo después de restaurada la función normal puede olvidarse de
sus movimientos y caminar naturalmente sin prestarle atención.
La toma de conciencia ayuda a restablecer el funcionamiento total e integral del
individuo. Para que esto pueda modificar de algún modo su conducta, tiene que
abarcar previamente las sensaciones y sentimientos que conlleva.

Restaurar la aceptabilidad de la toma de conciencia es un paso decisivo en el
camino hacia la conducta nueva. La gama de experiencias humanas está
dividida en experiencias culminantes y experiencias constitutivas.
La experiencia culminante es una forma compuesta: un acontecimiento total y
unificado, de relevancia central para el individuo. Así el hecho de escribir estas
palabras es la culminación de una vida entera de experiencias que han conducido
a este momento y forman parte del acto compuesto de escribir.

Por lo demás, cada movimiento de la mano, cada aliento, cada pensamiento
tangencial, cada variante en la atención, la confianza o la lucidez se conjugan
para constituir la experiencia compuesta "Yo escribo".Son elementos que entran
en la composición de un todo y por tanto son experiencias constitutivas.
Experiencias que pueden pasar desapercibidas, pero que si las exploramos
podemos intensificar su experiencia culminante.
De igual modo cuando uno explora la propia conciencia puede identificar los
ingredientes de las experiencias cotidianas que son la sustancia de la vida.
El hombre se mueve entre la experiencia de la síntesis vital y la conciencia
de los factores elementales que hacen de la existencia un ciclo dinámico
en permanente renovación.

La toma de conciencia, bien empleada, sirve para mantenernos al día
con nosotros mismos. Es un proceso incesante, accesible en todo momento:
no una iluminación única y esporádica que sólo se puede alcanzar en ocasiones
o condiciones especiales. Está siempre disponible, a modo de una corriente
subterranea de la que puede surgir, en caso necesario el manantial de una
experiencia reparadora y vivificante. La focalización en la propia conciencia
mantiene a la persona inmersa en la situación presente, y aumenta el impacto
de las experiencias de la vida cotidiana.).....


SENSACIONES y ACCIONES

Identificar las sensaciones básicas no es tarea fácil.
Pero si pudiera llenarse la brecha que separa a estas del
comportamiento mas complejo, probablemente habría
menos casos de acciones incongruentes o desconectadas.
Salta a la vista que entre las sensaciones de la persona
y sus actos no existe mas que una relación vaga y remota..
Nada tiene de extraño pues que la confusión resultante agrave la crisis
de identidad tan a menudo lamentada.

¿Cómo puede uno saber quien es, si no tiene siquiera un conocimiento mínimo de lo
que está ocurriendo en su interior? ¿Cómo puede saber lo que ocurre en su interior,
si una parte tan grande de su experiencia le impide hacer justicia a este proceso?
En estas perversiones de la relación natural de sentir y hacer está el quid de
la auto alienación. La sensación existe acoplada a la acción o a la expresión.
Sirve de trampolín para la acción, y es, asimismo, el medio por el que se toma
conciencia de ella.
Sinopsis es la conjunción funcional de las neuronas en el punto donde la
transmisión de una energía electroquímica forma un arco que salva la distancia
entre las fibras aisladas y eslabona el sistema sensoriomotor en una unidad
de funcionamiento regular. Aunque el énfasis recae inicialmente en la sensación ,
la conciencia de la sensación genera la expresión y juntas forman una
unidad de experiencia. La experiencia sensorial es la raíz de la que brota
toda forma de conciencia superior.

(La recuperación de las posibilidades existenciales tempranas resulta
inapreciable en la búsqueda de la propia realización. Hoy la inocencia
primitiva de la sensación ha sido anulada por fuerzas sociales que dicotomizan
al hombre, haciendo del niño y del adulto dos seres aislados. Los sentimientos
infantiles importan como algunos de los poderes mas bellos que la vida
adulta debe rescatar: la espontaneidad, la manipulación directa,
la imaginación y la conciencia).

SENTIMIENTOS

Si bien el nivel afectivo de la experiencia sensorial está ligado
inexcusablemente al nivel sensorial, los sentimientos tienen sin duda una
calidad propia, que supera con mucho el alcance rudimentario de las sensaciones.
Identificamos físicamente el miedo, palpitaciones, manos húmedas, taquicardia,
movimiento de tripas, temblor general en el cuerpo, dificultad respiratoria,,
pero, también podemos tener conciencia del temor sin sensaciones físicas.
En los sentimientos adaptamos el acontecimiento particular al esquema
general de la experiencia subjetiva, tendemos a generalizar, en cambio,
las sensaciones pueden aceptarse aisladamente , no parecen requerir ni
necesitar ese sentido de ajuste corporal.

Es posible experimentar plenamente la sensación sin efecto colateral alguno.
Si el estado de conciencia aflora a la superficie, entonces sugiere el sentimiento
existente y señala en que dirección se mueve.
Los sentimientos se fijan a veces sobre un objeto equivocado, o apuntan
contra un blanco equivocado, o se expresan deficientemente, hay que descubrir
el escenario que les corresponde, y desarrollar en el paciente la capacidad
de expresión que convenga a la necesidad genuina.

DESEOS

Tomar conciencia de los deseos, como tomarla de cualquier otra experiencia,
es una función orientadora. El deseo cumple una función de enlace:
integra la experiencia presente con el futuro, donde reside su cumplimiento,
y, con el pasado que culmina y se compendia con él.
Los deseos brotan de todos los lugares donde uno ha estado, y dan sentido
a las sensaciones y sentimientos que condujeron al momento de desear.

Para alcanzar un máximo de satisfacción hay que volverse como el girasol
en la dirección adecuada, y avanzar real o figuradamente en ese rumbo.
El que sabe lo que quiere, tiene un poderoso estímulo para el movimiento.
Sin una conciencia clara de lo que quiere la persona se inmoviliza en una
creciente acumulación de sensaciones y sentimientos, o bien se organiza
y emprende una desorganizada búsqueda que puede llevarlo a la actividad
pero no a la satisfacción. Cuando consigue identificar y expresar lo que quiere,
tiene la inmediata certeza de ir por buen camino, y de avanzar hacia la
liberación y la realización.

Sin embargo, hasta que los deseos no se reconozcan, resulta imposible
una acción focalizada. Un expediente habitual para aislarse del contacto con
los deseos consiste en inflarlos haciéndolos globales, indefinidos y remotos.,
es bueno solucionar esto reduciéndolos a términos mas concretos,
específicos y comprensibles.

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